Casto Serrano González

El haber nacido, y vivir casi siempre en Marmolejo, pequeño pueblo a caballo entre Sierra Morena y la campiña, condiciona en gran manera tus aficiones y hobbies. Así, desde pequeño, continuamente acompañaba a mi padre al campo, y mientras él realizaba sus labores agrícolas yo comenzaba a engancharme en el conocimiento de fauna y flora de nuestros alrededores. Si a esto sumamos que allá por los años setenta, Félix Rodríguez, con su ágil dicción y característico tono de voz, nos acercaba a los diferentes ecosistemas, analizando las interrelaciones entre todos los seres vivos que allí se encontraban y mostrando por primera vez esas imágenes, tan cercanas, de animales que, a pesar de tener tan cerca, pocas veces habíamos visto, la naturaleza engancha. Por otro lado, mi afición por la fotografía también comenzó muy temprano, aunque tardé años en tener mi primera Pentax réflex analógica. A los pocos años llega la fotografía digital, en principio casi reservada a profesionales por sus precios prohibitivos si buscábamos algo de calidad, así que fui pasando de una en otra cámara compacta y otras réflex más tarde aunque muy básicas. Fue el año pasado, con motivo de mi jubilación, cuando decidí adquirir un equipo con el que no viera limitado mi avance en el conocimiento y práctica de la fotografía de naturaleza (animales, plantas y paisajes) que es con la que disfruto. De forma autodidacta comencé a conocer los diferentes parámetros de la cámara y a disfrutar haciendo fotos en la naturaleza, sobre todo animales y nocturnos. Y éste es el punto en el que me encuentro, con tiempo y ganas de aprender en este apasionante mundo de la captura de la luz.